sábado, 16 de febrero de 2013

LA GRAN MENTIRA DE LA ENFERMEDAD


"Las fuerzas que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades". - Hipócrates



Leí alguna vez que "La enfermedad es una demanda de amor". Creo que es así, entre otras razones. Y las razones pueden ser muchas y variadas, pero creo se centran básicamente en alguna de estas reflexiones:

- la enfermedad es la pérdida, del sentido de la vida.
- La enfermedad es el miedo que me ataca, frente al desafío de vivir.
- La enfermedad es el descontrol, que he permitido sobre mis emociones.
- La enfermedad es cuando dejo que la mente, gobierne sobre el corazón.
- La enfermedad es no querer buscar adentro, y entregarle mi poder al afuera.
- La enfermedad es haber perdido la conexión, con mi fuerza espiritual.
- La enfermedad es cuando no sigo, el dictado de mi alma.
- La enfermedad es cuando creo no merecer, ser digno de la felicidad.
- La enfermedad es la mentira que yo construyo para no reconocer la perfección, que he heredado como hijo de un Creador perfecto.

Si alguna de estas frases te hace sentido, y te habla de tus propios procesos, es hora que busques la manera de retornar al sendero perdido.

Dice la enseñanza que "La falta de Salud se debe al alejamiento de la voluntad de Dios. Por eso el antídoto para todas las enfermedades es volver a unirnos a esa voluntad". Creo que hay mucha razón en estas palabras, mirada como la capacidad que tenemos de vivir aquello, para lo que nos propusimos venir a esta experiencia física. Es la perdida de esa misión de alma, que ante el Padre creador acepté en los planos superiores de existencia, para mi evolución personal.
A modo de ejemplo, es como si al encontrar ese trabajo que he andado buscando y que sé me llevará a mi realización en muchos aspectos, empezara a fallar, a no cumplir, a claudicar. Finalmente pierdo ese trabajo, lo que en esta relación sería, enfermar.

Se dice también que "La ENFERMEDAD es una enseñanza, es un mensaje del alma. Cuando las lecciones se aprenden, la enfermedad se convierte en cosa que nunca ocurre. La enfermedad es la confusión de esa alma en particular que se manifiesta físicamente para que la conciencia la vea". Esto en el contexto de separarnos, de estas entidades espirituales (alma y espíritu) que forman parte de lo que somos, y que están siempre presentes guiándonos en este camino de la experiencia que hemos escogido. Cuando traicionamos esa misión, ocurre la separación y damos paso a la enfermedad. Ésta se manifiesta entonces, como esa luz amarilla que nos dice "CUIDADO" fíjate por donde estás caminando.

Podemos también ver la enfermedad, como la perdida de la capacidad de gobernar mis emociones y mis fuerzas mentales. Visto esto en el caso de las emociones, como la capacidad de vivir de manera sensitiva, cada experiencia y la mente, como la entidad creativa superior al servicio de mi ser espiritual, en el desarrollo del plan de vida. Se pierden estos dos objetivos, y empezamos a ser mal guiados por dos fuerzas que pueden ser devastadoras. Un mundo emocional totalmente descontrolado, donde ya no siento sino, mis emociones me dicen que sentir y donde mi mente, ahora tiránica y ego-tizada, me lleva por sus canales que son siempre el control, la carencia, la necesidad de atención, la vanidad, los deseos y el egoísmo. A la deriva entre estas dos fuerzas, nuestro ser físico, empieza rápidamente a sufrir los efectos de estos estados energéticos desequilibrados, resultando en la falta de armonía del cuerpo y la enfermedad.

Encontré hace mucho este texto, que explica de manera muy concreta, lo que pasa con la enfermedad y las emociones, sobre todo con aquellas que nos desbordan, y que no podemos expresar.


Lo comparto:

EL CUERPO GRITA LO QUE LA BOCA CALLA

Dolor de garganta "reclama" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El resfriado "chorrea" cuando el cuerpo llora.
El estomago "arde" cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes "invade" cuando la soledad duele.
El cuerpo "engorda" cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza "arrecia" cuando las dudas aumentan.
El corazón "afloja" cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia "aparece" cuando el perfeccionismo está intolerante.
Las uñas se "quiebran" cuando las defensas están amenazadas.
El pecho "aprieta" cuando el orgullo esclaviza.
La presión "sube" cuando el miedo y la ira aprisionan.
La neurosis "paraliza" cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre "calienta" cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
El cáncer "mata" cuando te canses de vivir, nunca antes.
Las rodillas "duelen" cuando el orgullo te doblega.

La enfermedad no es mala, si la ves como señales del camino. El camino a la felicidad no es recto, existen curvas llamadas equivocaciones, existen semáforos llamados amigos, existen luces de precaución llamadas familia. Pero todo se logra si tienes:

-Una llanta de repuesto llamada "decisión"
-Un buen seguro llamado "fe"
-Abundante combustible llamado "paciencia"
Pero sobre todo un experto conductor llamado "Dios"

A nivel mental, debemos tener la capacidad de usa la mente para la creación y planificación, de todos los espacios de manifestación de nuestra misión de vida. No es la que nos dice que hacer, no es la que nos ayuda a tomar las decisiones, no es la que nos indica como y a quien amar, no es la que nos guía frente a las elecciones trascendentes. Ella analiza y reflexiona, da pautas de racionalidad inteligente, pero finalmente quien decide es la voz del corazón. Es decir, mente puesta al servicio de un objetivo superior. Si quiere tomar el mando más allá de lo que a ella le compete, rápidamente la llamamos a su lugar.

Mantener esta mente a raya, no es tarea fácil, sobre todo porque las fuerzas que ella maneja sobre todo las egóticas y las irracionales, son muy poderosas, pues van directo a nuestras más profundas debilidades y carencias, gatillándonos y haciéndonos reaccionar emocionalmente, la mayoría de las veces de manera desbordada y poco armoniosa. Nos inundamos entonces en un mar de emocionalidad, que no sabemos navegar, estoy a la deriva, me enfermo.

Nos ayudará a encausar esta energía mental, lo siguiente:

- Meditación, unos pocos minutos al principio, hasta poder meditar al menos 20 minutos diarios. La meditación, calma, ordena y eleva la mente.

- Usar la inteligencia para poder entender nuestros procesos y nuestras emociones. Esto quiere decir traer la mente al análisis concreto, positivo. Despejar los fantasmas mentales que nos asedian, con una mente clara, neutra y lógica, restándole importancia al parloteo sin sentido, poniendo en su lugar a la energía mal criada. Comprendo con el corazón y libero lo que me molesta.

- Educar la mente, cambiando siempre la polaridad de los pensamientos que nos perturban. Frente a un pensamiento negativo, pongo uno positivo. Esta es la manera correcta. Si niego o resisto, le doy más energía a ese pensamiento de baja vibración. Si le quito atención, enfocándome en la vibración contraria, pierde fuerza y desaparece.

Un texto sobre la salud de Rubén Cedeño, habla de manera muy exacta sobre la enfermedad: SALUD - La "Salud" es el funcionamiento perfecto del cuerpo físico, vital, emocional y mental, es una "Radiación Divina" constante que pulsa hacia cada una de sus células para mantenerlas en su correcto estado de funcionamiento. Pero esta radiación de "Salud" se convierte en enfermedad cuando, por inarmonía, mal uso de la mente, los sentimientos y transgresiones a la "Ley Divina", las células entorpecen su funcionamiento. La "Voluntad de Dios" es que todo cuerpo sea saludable, consagrado a expandir bendiciones y la Enseñanzas de la Luz de Dios que Nunca Falla. Del Libro "Temario"

DECRETA HOY: "YO SOY LA SALUD PERFECTA DE MI CUERPO, MI MENTE Y MIS EMOCIONES. NO ACEPTO MENOS QUE PERFECCIÓN, PORQUE YO SOY PERFECCIÓN".

¡SIENTETE SANO!, hasta la última de tus células. Recorre mentalmente tu cuerpo, entregándole a cada una de sus partes agradecimiento y mucha luz. Levántate en las mañanas, alza los brazos y decreta: "YO SOY SALUD". No le abras la puerta a la imperfección y a la enfermedad, recuerda que la puerta se abre por dentro, a todas las energías circundantes. Eres tú quien permite que algo entre a tu vida, lo mismo pasa con las dolencias. Respeta, cuida y escucha a tu cuerpo. No abuses ni de las comidas, ni de la falta de ejercicio, no le des malas emociones, ni lo flageles con malos hábitos de vida. El cuerpo es un templo, la casa del alma, allí habita tu parte mas sagrada, ese pedazo de Dios que es la vida y el amor. ¡VENÉRALO, PROTÉGELO, ÁMALO…!

No aceptes esta mentira llamada enfermedad. Dentro de ti está todo lo que necesitas para estar en perfecta armonía. Usa tus poderes curativos y recupera tu perfección HOY.

Que esta información vaya en vuestro mayor beneficio.

Alejandra Vallejo Buschmann
Casa de Tara.

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