domingo, 1 de julio de 2012

Los secretos de los esenios (1)

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Desde el descubrimiento arqueológico de los Rollos del Mar Muerto en 1946, la palabra “esenio” ha dado la vuelta al mundo, haciendo surgir con frecuencia muchas preguntas. Aquí intentaremos responder algunas de ellas.
Muchas personas se han mostrado asombradas al descubrir que hace dos mil años, una fraternidad de hombres y mujeres santos vivían juntos en una comunidad y portaban las semillas de la cristiandad y la futura civilización occidental. Esta hermandad –que era más o menos perseguida y mantenida en el ostracismo– daría personas que cambiarían la faz del mundo y el curso de la historia.  Sin duda, casi todos los principales fundadores de lo que luego se denominó la cristiandad fueron esenios: Santa Ana, José y María, Juan el Bautista, Jesús, Juan el Evangelista, etcétera.
Los esenios se consideraban separados a sí mismos, no por causas externas, como el color de la piel o el pelo, sino porque la iluminación de su vida interna y su conocimiento de los ocultos misterios de la naturaleza eran desconocidos para otros hombres. También se consideraban un grupo en el centro de todos, porque cualquiera podía formar parte de su Fraternidad tan pronto pasaran con éxito las pruebas selectivas. Ellos pensaban, con muy buenas razones para ello, que eran herederos de los antiguos hijos e hijas de Dios, herederos de su antigua y gran civilización. Poseían avanzados conocimientos y trabajaban arduamente en secreto por el triunfo de la luz sobre las tinieblas en la mente humana.
Sentían que les había sido confiada una misión, que eventualmente sería la fundación del cristianismo y la civilización occidental, y estaban apoyados en este esfuerzo por seres altamente evolucionados que dirigían la fraternidad. Eran verdaderos santos, m aestros de sabiduría, hierofantes de las antiguas artes maestras. Los esenios no se limitaban a una sola religión, sino que  las estudiaban todas para poder extraer de ellas los grandes principios científicos. Consideraban que cada religión era un estado diferente de una misma manifestación. Le daban gran importancia a las enseñanzas de los antiguos caldeos, de Zoroastro, de Hermes Trismegisto, a las secretas instrucciones de Moisés y de uno de los fundadores de su orden, que había trasmitido técnicas similares a las del budismo, así como a las revelaciones de Enoc. Poseían la ciencia viviente de estas revelaciones y, de este modo, sabían cómo comunicarse con los seres angélicos y habían resuelto la pregunta del origen del mal en la tierra.
Una de sus más grandes preocupaciones era protegerse de cualquier contacto con espíritus del mal, para poder preservar la pureza de sus almas. Sabían que estarían en la tierra durante un corto período de tiempo y no querían prostituir sus almas eternas. Fue esta actitud, esta estricta disciplina, esta absoluta negativa a mentir o a comprometerse, lo que les hizo objeto de muchísimas persecuciones a través del tiempo.
Los esenios se consideraban guardianes de las Divinas Enseñanzas. Poseían un gran número de manuscritos muy antiguos, algunos de los cuales databan del inicio de los tiempos. Una gran parte de los miembros de la Escuela pasaban el tiempo descifrando sus códigos, traduciéndolos a varias lenguas, copiándolos y reproduciéndolos para perpetuar y preservar este avanzado conocimiento; y consideraban este trabajo como una tarea sagrada.
El origen de la comunidad esenia se remonta al tiempo de los Macabeos, unos 150 años antes del nacimiento de Jesús, teniendo su centro espiritual en la “Ciudad de la Sal”, un inhóspito lugar situado en el desierto de Judea y cercano a las riberas del Mar Muerto. En esta época y lugar, y en el marco de los grupos sociales de la comunidad judía, surgió una minoritaria y pacífica hermandad de hombres y mujeres íntegros, quienes, animados de una firme voluntad de progreso, de elevación y de liberación espiritual, se agruparon fundando una colectividad de perfeccionamiento que sería portadora de nuevas simientes a las futuras civilizaciones.
Las gentes los conocían por “los piadosos” y también por los “nazarenos” (“nazareno” significa “consagrado a Dios”, y también “el que conoce las cosas ocultas”);  sin embargo ellos mismos se denominaban “los Hijos de la Luz”.
La palabra esenio proviene del arameo ‘asaia’, que significa ‘médico’. En esta misma línea, la voz ‘Jesús’ es en arameo ‘Ioshúa’.  que viene del verbo ‘Ieoshía’ y que se traduce como ‘sanar’.  En hebreo a los esenios se les llamaba ‘isiin’, término que tiene la misma raíz que ‘Ioshúa’.
La comunidad  de los esenios se dedicaba, entre otras muchas cosas, al tratamiento y sanación de las enfermedades disponiendo de un espacio (sanatorio) al cual podía acceder cualquier persona o grupo social que allí se acercara en peregrinación (saduceos, fariseos, publicanos…), pues su alto grado de consciencia y entrega a remediar los sufrimientos de los hombres, les hacía no distinguir entre castas, ya que eran conocedores de que, al cuidar al individuo, atendían al  Ser Supremo que estaba en él.
Los esenios profesaban vida monástica, compartían sus bienes y constituían una hermandad secreta alejada de cualquier inclinación de tipo político, siendo reconocidos por su hospitalidad, pureza, pacifismo, bondad y prudencia.
(Continúa en Los secretos de los esenios 2)

HISTORIA DE LA SOBERANA ORDEN ESENIA


(Antecesora de Nuestra Soberana Orden del Santo Grial)


2000 años antes de Cristo, la Orden de los Magos de Persia (fieles a las indicaciones que Zoroastro dio cuando aún estaba en cuerpo físico y recordando la profecia de este glorioso Avatara, que el futuro Cristo encarnaría en la Palestina, cerca del Mar Mediterraneo), seleccionaron de la juventud Persa, hombres y mujeres para fundar una comunidad a orillas del hoy llamado Mar Muerto, conocido en ese entonces como lago de Esenia en honor a la princesa Sara Esenia, (esposa de Melquisedec), que luego reencarnaría como María, Madre de Jesús).
Sara Esenia, escogió el lugar, (por revelación de los hiperbóreos extraterrestres) existian ya por ese entonces poblaciones de origen persa, llegados en diferentes migraciones.
A todos estos persas y a sus descendientes, que se establecieron a las orillas del lago de Esenia, (Mar Muerto), en especial en el llamado Monte Carmelo, se los llamó ESENIOS, mucho tiempo después ( 959 A.C. ), nació en este lugar de una familia de descendientes de Sara Esenia, un varón que fue llamado Elias, que desde muy pequeño manifestó el don de la Profecia.
Desde que tuvo uso de razón, Elias viajó en diversas oportunidades, primero con sus padres, luego con sus maestros a la Madre Patria Persia, para estar en contacto más frecuente y directo con la Orden de los Magos que ya por ese entonces atravesaba graves problemas con los Poderes de las Tinieblaas.

Fue iniciado y luego investido con el grado de Maestro en dicha Orden.
Cuando en su condición de Maestro de la Orden de los Magos Persas, se encontró completamente fortalecido en la Tradición, el Gran Maestre Persa le reveló cual sería su sagrada Misión: Fundaría la Soberana Orden de los Esenios, en el Monte Carmelo cerca del Lago de Esenia; la Orden Esenia se formaría como continuadora de la Orden de los Magos y en cierto momento, esta última organización entregaría a la Orden Esenia, el Divino Legado, es decir la Sublime Copa de la Transmutación que los Atlantes hicieron con un fragmento de la Esmeralda Verde, es decir el Santo Grial.

Consecuente con su Misión, el profeta Elias, funda la Soberana Orden de los Esenios en el Monte Carmelo el 16 de Julio de 919 antes de Cristo. Fue nombrado también como el primer Gran Maestre de la Orden. Los esenios eran fieles, en todo, a la tradición explicada en las Enseñanzas Zoroastrianas, vivian en comunión con la naturaleza, eran vegetarianos, estaban en contacto con otras escuelas Esotéricas que aún existian en Egipto, Grecia, Etc. Todas estas organizaciones auténticas, reconocieron en la Orden Esenia la legitima continuadora de la Tradición Ancestral, por tanto estaban ligadas a la Orden. Los Magos Persas, trasladaron el Santo Grial hasta el Monte Carmelo, el año del 917 a.c. y fue puesto como herencia sagrada en manos de los esenios encabezados por su Gran Maestre Elias, para luego colocarlo en el altar de un lugar Secreto denominado "La Cueva de Elias". Elias, en su condición de Gran Maestre de la Orden, era el que tenía el privilegio de realizar diariamente la Misa de Transmutación en el mismo Santo Grial. En las demás comunidades Esenias en todo el mundo, los maestros hacian las transmutaciones en copas consagradas conectadas astralmente con el Santo Grial.
Gracias a estas transmutaciones, la Orden preparó y adelantó la Venida del Cristo. La Sede Principal de la Orden estaba en el Monte Carmelo.

El Gran Maestre era la Máxima Autoridad de la Oden también era el Sumo Sacerdote y el Sumo Pontífice de la Iglesia Gnostica. Así como en nuestros días nuestra Orden del Santo Grial es el cimiento para la Iglesia Gnostica Católica, en aquellos tiempos lo era la Orden Esenia, el Gran Maestre, como Sumo Sacerdote era completamente independiente al Sacerdocio Levítico y nunca existió ninguna relación estre ellos como luego quisieron hacer creer algunos falsos eruditos.
La Misa Esenia, era tal como nuestra Misa del Santo Grial, es decir la transmutación del Pan y del Vino. Obviamente las palabras que pronunciaban era según el Cánon Zoroastriano, pero las Oraciones secretas eran las mismas.

La Orden preparó desde su fundación el nacimiento de Jesús de Nazareth, pues sus padres, el Patriarca José y la Divina María eran de estirpe Esenia y habian sido preparados desde muy niños, para ser padres del Cristo.
Fuera de la Sede Principal, en el Monte Carmelo, tuvieron sedes y capillas en todo el mundo, las comunidades esenias más importantes en el medio oriente fueron las de Gálgata, Betel y Jericó y en el mundo las de Grecia y Egipto.

Según la tradición el Gran Maestre tiene que elegir a su sucesor poco tiempo antes de morir para que asuma las funciones apenas fallecido el anterior, en tal sentido, Elias eligió como sucesor a su discípulo más aprovechado, el Maestro Eliseo de Abelmehol en el año del 915 a.c. Ese mismo año, el Gran Maestre Elias fue arrebatado por un "carro de fuego" (nave extraterrestre) a planetas superiores.

Falleció el Gran Maestre Eliseo a la edad de 130 años en el 815 a.c., asumiendo el poder el Maestro Abdías de Siquem como tercer Gran Maestre de la Orden.
Al fallecimiento del Gran Maestro Abdías a los 143 años, asumió el cargo supremo, el maestro Jonás de Ofer en el 800 a.c. convirtiéndose en el 4to Gran Maestre de la Orden.

Jonás, que desencarnó a los 164 años en el 766 a.c. nombró como sucesor a Miqueas de Hebrón como 5to Gran Maestre de los Esenios.

Miqueas que desencarnó a la avanzada edad de 220 años en el año del 719 a.c., designó como sexto Gran Maestre de los Esenios a Oseas de Siquem. Este, nombró como sucesor al Maestro Jeremias de Anatoth en el año 570 a.c. falleciendo al mes de este nombramiento, convirtiendose entonces Jeremias en el 7mo Gran Maestro Esenio.

El Gran Maestre Jeremias, desencarnó en el año 566 a.c. nombrando para el sublime cargo al maestro Ado, que se convirtió en el Octavo Gran Maestre de los Esenios. El Gran Maestre Ado, desencarnó en el año 400 a.c. a la edad de 280 años, dejando el sublime cargo al Maestro Elí, que se convirtió en el Noveno Gran Maestre de los Esenios. El gran maestre Elí desencarnó en el año 347 a.c., lo sucedió en el sublime cargo el maestro Ariel (Décimo Gran Maestre de los Esenios).

El Gran Maestre Ariel, abandonó el cuerpo físico en el año del 285 a.c., lo sucedió en el sublime cargo el Maestro Zabulón (Undécimo Gran Maestre de la Orden).
El Gran Maestre Zabulón, desencarnó en el año 226 a.c. a la edad de 99 años.
Eligiendo para el sublime cargo al Maestro Neftalí (Duodécimo Gran Maestre de la Orden).
El Gran Maestre Neftalí, desencarnó en el año 163 a.c. a la edad de 103 años. Eligiendo para el sublime cargo al Maestro Jesús de Sirac.

El Gran Maestre Jesús de Sirac, desencarnó el 17 de Febrero del primer año de la Era Cristiana día en el cual José y María padres de Cristo emprendieron su viaje a Egipto, protegiendo la vida del niño Dios.

Jesús de Sirac, supo que José y María estaban predestinados para ser los padres de Cristo, los reconoció cuando ellos eran aún niños. Tanto en José como en María, este Gran Maestre vió la pureza física, mental y espiritual suficientes para originar el cuerpo físico del Dios Hombre, que desde hacía siglos los Esenios esperaban.
Fue bastante accidentado el reinado de Jesús de Sirac, pues al poco tiempo que había sido proclamado Gran Maestre (163 a.c.) se fundó en la ciudad de Máfa, la peligrosa secta israelita de los Fariseos, cuya misión secreta era infiltrar a la Orden Esenia para destruirla, atentar contra la vida del Niño Dios una vez nacido y en el caso de no conseguirlo continuar atacando con el propósito de matarlo, en sus presentaciones públicas. Existen muchos pasajes de los Evangelios, donde se narra los enfrentamientos del Cristo de Nazareth con los miembros de la secta Farisea.
Como siesto fuera poco en este accidentado año del 163 a.c. el Gran Maestre Jesús de Sirac tuvo que enfrentar el peligro que representaba la invasión del Rey de Siria Antioco IV Epífanes (Griego de origen), que habiendo escuchado de la existencia de la Sagrada Copa del Santo Grial, por informaciones de un tal Jason, falso profeta de origen israelita y que estaba a su servicio, concibió este poderoso soberano, la peregrina idea de apoderarse de la Sagrada Copa, para llegar a ser emperador del mundo, es entonces cuando, para lograr su propósito, invadió la ciudad de Antipatris, desde ahí Antioco IV envió una avanzada para invadir
El Carmelo y demás comunidades Esenias. El Gran Maestre Jesús de Sirac, enterado de esto envió un contingente de guerreros esenios que hicieron retroceder a los invasores. Esto no desanimó al rey Sirio que intentando una vez más, pudo llegar bastante cerca de El Carmelo, donde nuevamente fue derrotado por los militares esenios. Ocurrido esto, Antioco IV descubrió que su asesor Jason, era agente secreto de los fariseos y que lo habian utilizado enfrentándolo contra la Orden Esenia. El rey entonces emprendió una terrible persecución contra los israelitas, en la que murieron miles de ellos, como consta en sus documentos históricos.
En el año 99 a.c. el Rey Demetrio I de Siria, nieto de Antioco IV, decidió invadir el Monte Carmelo, para apoderarse de la Sublime Copa del Santo Grial, para tal efecto envió al mando de un gran ejercito a dos de sus mejores generales Báquides y Alcimo. Las Huestes invasoras cruzaron el rio Jordán por el sur, más allá del lago de Genesaret, enrumbaron a Galilea, llegando a tomar la ciudad de Masalot de población esenia, que no contaba con las fuerzas necesarias para rechazar semejante ejercito.
Enterado el Gran Maestre, Jesús de Sirac del problema envió a Masalot, lo mejor de la milicia esenia que en una gloriosa batalla, reconquistó Masalot. La dinastía griega que gobernó Siria, llevó a tal punto su obsesión por apoderarse del Santo Grial, que inclusive hubo más intentos como el del rey Demetrio II en el 81 a.c.

Estos intentos fueron promocionados por agentes secretos de la secta Farisea, para de tal manera utilizar el gran poderio sirio Griego contra la Orden Esenia.

En el año 18 a.c. un siniestro enemigo de los Esenios llamado Herodes Rey de Idumea, envió una carta al Senado Romano para que le concedieran el título de rey de los Judios y para que le prestaran apoyo militar para dominar toda la región, a cambio de esto Herodes gobernaría como vasallo del imperio Romano.
El Senado Romano aceptó, poniendo a su disposición las legiones romanas de Egipto y le autorizó apoderarse de Jerusalem.
Herodes estaba enterado, por boca de los astrólogos que lo servían, que en su reinado nacería el Cristo. Y con sus aliados los Fariseos. Estudiaban la forma de impedir el nacimiento del Niño Dios o de asesinarlo una vez nacido, para tal efecto, consultaban a los adivinos de la Cábala Negra. De todos es conocido la entrevista que tuvieron aquellos nobles persas, conocidos con el nombre de los Reyes Magos, con el pérfido Herodes y la hipócrita propuesta que este les hizo de darle a conocer el paradero del Cristo Esenio.

También es de conocimiento general la decisión criminal de Herodes de mandar a matar a los niños de Belén, pueblo de mayoría esenia, para así asesinar entre estos niños al Cristo.

Como mencionamos en líneas anteriores del gran maestre Jesús de Sirac, gobernó hasta el primer año de la Era Cristiana, personalmente preparó la huída a Egipto de José y María que se llevó a cabo el mismo día de su fallecimiento.
Jesús de Sirac, escogió para Gran Maestre de Orden, al Maestro Argos del Carmelo que gobernó la Orden, hasta su muerte el año 20 de la Era Cristiana.

El gran maestre Argos, precedió al Gran Maestre Eliud quien nombró gran Maestre de los Esenios a San Juan Bautista, precursor del Crissto Esenio el año 28 de la Era Cristiana.
El maestro Eliud, gobernó solamente 8 años desde el año 20 e.c. hasta el 28 e.c. año de su muerte).

Juan Bautista martir, décimo sexto Gran Maestre de los Esenios, gobernó la Orden dos agitadísimos años (del 28 al 30 E.C.) en los cuales cumplió cabalmente con su sagrada misión de anunciar la presentación pública del Cristo, como ya lo había hecho anteriormente. Aprovechando, Herodes II, Antipas, hijo de Herodes I el degollador, que Juan Bautista, se encontraba predicando valientemente en Jerusalem, fue secuestrado por agentes herodianos, matando a los oficiales esenios que lo acompañaban. Fue encadenado y presentado ante Herodes, este decidió recluirlo en un lúguble calabozo. Su intención era matarlo, pero prefirió esperar por temor a que el pueblo, en especial los más humildes, que veian en Juan Bautista un auténtico Santo, se levantásen.
Días más tarde en un festín que Herodes II ofreció a sus allegados la hija de su mujer Herodías danzó ante él de tal manera que lo fascinó. Entonces el infame le dijo a la joven que le pidiera cualquier cosa que deseara. Ella consultó a su madre y esta a su vez a los fariseos que le dijeron que pida la cabeza de Juan Bautista.

Esto no estaba aún en los planes de Herodes II, pero para no quedar mal, pues empeño su palabra publicamente mandó decapitar al Gran Maestre Juan Bautista.
Los fariseos apuraron astutamente esta desición pues sabían que la Orden Esenia se preparaba para ir al rescate de su Maestro. A pesar que esto hubiera significado una terrible matanza de represalia pues para ese entonces las fuerzas militeres de la Orden se encontraban en gran desventaja, frente al ejercito de Herodes, mas aún si tomamos en cuenta que contaban con el apoyo de las legiones romanas. La Orden se encontraba, también en graves problemas internos, por las intrigas de agentes secretos de los fariseos que se habian infiltrado para destruirla desde adentro.

Cuando los Esenios, supieron de la muerte de San Juan Bautista, cumplieron con el último deseo del martir, reconociendo a Jesús Cristo como Gran Maestre de la Soberana Orden Esenia (año 30 E.C.)

En el año 33 E.C., por el siniestro complot contra Jesucristo, orquestado por la Secta Farisea, se produjo como todos sabemos su Crucificción, para luego resucitar gloriosamente, como estaba anunciado.

Luego de su resurrección, se casó en matrimonio sagrado con la princesa Esenia María de Magdala y emprendió acompañado de numerosos esenios, el Gran Viaje Apostólico hacia los pueblos de Europa.

Estando en las Galias (Francia) le nació su primogénito Jesús Justus (Justo). Luego cruzando los Pirineos llegaron a Barcelona, donde vino al mundo su segundo hijo Jesús Jacobo (Santiago) y también su hija Sara María. En el año 77 E.C., estando Cristo aún en Barcelona, supo que la Orden Esenia en Palestina se debatía en el caos creado por los infiltrados fariseos que practicamente habían tomado el poder. Es así como Cristo, viendo la necesidad de fundar una Orden que signifique la legítima continuación de los Esenios y encontrándose con la potestad para hacerlo, funda la Soberana Orden del Santo Grial, colocando solemnemente la Sublime Copa en el lugar llamado la Cueva de Montserrat resguardándola de las fuerzas enemigas y que había sido llevada en el viaje de Palestina hasta España.

En el año del 120 E.C., Cristo es llevado por "carros de fuego" (Naves hiperbóreas) a los mundos superiores dejando como Gran Maestre de la Nueva Orden a su primogénito Jesús Justus.

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