domingo, 21 de octubre de 2012

EL GRAN PODER CURATIVO DE EL MAGNESIO




Este macromineral es componente del sistema óseo, de la dentadura y de muchas enzimas. Participa en la transmisión de los impulsos nerviosos, en la contracción y relajación de músculos, en el transporte de oxígeno a nivel tisular y participa activamente en el metabolismo energético. El 60% de las necesidades diarias se depositan en los huesos, el 28% en órga
nos y músculos, y el 2% restante en los líquidos corporales. Su absorción se efectúa a nivel intestinal y los elementos de la dieta que compiten con su nivel de absorción son el calcio, el fósforo, el oxalato, las fibras y algunos ácido grasos (lípidos).

Funciones que desempeña:
Estas son algunas de las funciones que el magnesio, realiza en el organismo:
Es necesario para el metabolismo del Calcio, Fósforo, Sodio, Potasio y de la vitamina C.
Es esencial para el normal funcionamiento de los sistemas muscular y nervioso.
Regula el ritmo cardiaco.
Ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.
Nos ayuda a regular la temperatura corporal.
Participa en el mantenimiento y reparación de células y tejidos.
Ayuda a luchar contra el estrés.
Ayuda a mantener normalizados los niveles de colesterol.
Participa en la producción de energía.
Participa en la duplicación del ADN.
Ayuda en la distribución de minerales a través de las membranas celulares.
Mejora las funciones intestinales ayudando en la evacuación regular de las heces.
Previene los partos prematuros, manteniendo el útero relajado.
Interviene en el equilibrio hormonal, disminuyendo los dolores premenstruales.
Actúa sobre el sistema neurológico favoreciendo el sueño y la relajación.

Su déficit puede provocar:
La carencia de magnesio ocasiona una serie de trastornos en el organismo, estos son algunos de ellos:
Calambres, espasmos y temblores.
Convulsiones y epilepsia.
Mayor probabilidad de formar depósitos de calcio en vasos sanguíneos, riñones y corazón.
Mayor riesgo de padecer accidentes cardiovasculares.
Estreñimiento.
Pérdida de apetito.
Confusión mental.
Falta de concentración y reflejos.
Alteraciones de la conducta.
Síntomas de esquizofrenia.
Tendencias suicidas.
Náuseas.

Causas que favorecen su deficiencia:
Estas son algunas de causas que favorecen su deficiencia:
Abuso continuado de anticonceptivos.
Cirrosis hepática.
Dietas pobres continuadas.
Elevado consumo de leche.
Explotación abusiva y continuada de los terrenos de cultivo.
Alteraciones metabólicas.
Personas sometidas a tratamiento con insulina.
Personas que padecen síndrome nefrótico.
Alcoholismo.
Mala absorción intestinal.
Vómitos severos.
Abuso de diuréticos.
Acidosis diabética.

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