jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Cuál es la causa de un aneurisma cerebral

 ¿Existe alguna señal de advertencia? ¿Cómo se trata el aneurisma cerebral?   
RESPUESTA del Dr. Robert D. Brown Jr., Neurología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
El aneurisma cerebral es una protrusión pequeña y redonda que se desarrolla en una arteria del cerebro debido al afinamiento de la pared del vaso sanguíneo. Un aneurisma cerebral puede reventar o romperse y eso conduce a graves problemas médicos. No obstante, muchos aneurismas no revientan y algunos de estos aneurismas no reventados tampoco requieren ningún tratamiento.
Los aneurismas cerebrales son comunes. Alrededor de 2 por ciento de la población general tiene un aneurisma cerebral no reventado. En Estados Unidos, ese porcentaje representa a aproximadamente 6 millones de personas; pero anualmente sólo cerca de 25.000 aneurismas cerebrales revientan.
El tabaquismo y la hipertensión pueden aumentar el riesgo de una persona de tener un aneurisma cerebral; además, parece que la genética también desempeña alguna función en esto. Las personas que tienen dos o más familiares con antecedentes de aneurisma cerebral corren más riesgo de desarrollar uno.
Los aneurismas cerebrales no reventados en su mayoría no producen síntomas. Rara vez, un aneurisma podría empujar el tejido cerebral o un nervio, ocasionando dolor, visión doble, pérdida de la visión, debilidad facial o falta de equilibrio. Por ello, lo más normal es descubrir un aneurisma cerebral no reventado mediante una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (IRM) del cerebro realizada por alguna otra razón. A través de una TC especializada del cerebro, conocida como angiografía por TC, o de una IRM especializada del cerebro, conocida como angiografía por IRM, se puede ver al aneurisma en más detalle. Además, se puede realizar un estudio de las arterias cerebrales, conocido como arteriografía cerebral, para evaluar el aneurisma.
Cuando se encuentra un aneurisma no reventado, es preciso sopesar el peligro de que reviente sin ningún tratamiento, frente a los riesgos del mismo.
Un aneurisma cerebral que revienta deriva en un tipo grave de accidente cerebrovascular, llamado hemorragia subaracnoidea, que implica la presencia de un sangrado sobre la superficie cerebral y dentro de las zonas más profundas del cerebro. Estos accidentes cerebrovasculares rápidamente pueden convertirse en mortales si no se los trata con la debida oportunidad.
Es preciso considerar varios factores cuando se evalúa la posibilidad de que un aneurisma cerebral reviente y se decide el tratamiento. El riesgo de rotura es mayor cuanto más grande es el aneurisma. Los aneurismas ubicados en la parte frontal del cerebro corren menos riesgo de reventar que los de la parte posterior. La apariencia del aneurisma también repercute sobre la decisión. Además, se debe considerar el historial médico familiar, así como la edad y salud general de la persona.
A los aneurismas pequeños y no reventados que se encuentran en la parte frontal del cerebro a veces no es peligroso dejarlos en paz, especialmente en los pacientes mayores y en quienes no tienen antecedentes familiares de rotura de un aneurisma. Cuando la decisión es de controlar el aneurisma sin cirugía ni otro tipo de intervención, lo normal es recomendar que se realicen periódicamente angiografías por TC o angiografías por IRM para verificar que el aneurisma no crezca.
Por otro lado, cuando se toma la decisión de tratar un aneurisma no reventado, entre las alternativas normalmente están el pinzamiento quirúrgico y la embolización endovascular. En el pinzamiento quirúrgico, el neurocirujano ingresa al cerebro y coloca una pinza metálica diminuta en la base del aneurisma para detener el flujo sanguíneo hacia el mismo. En la embolización endovascular, el cirujano introduce un catéter o tubo plástico, por lo general, dentro de una arteria de la ingle y lo desplaza hasta el aneurisma. Luego, atraviesa por el catéter un cable diminuto de platino que coloca dentro del aneurisma. Dicho dispositivo, a su vez, se enrosca dentro del aneurisma, tapona el saco del mismo y provoca la coagulación de la sangre, sellando al aneurisma fuera de la arteria.
Independientemente de que se trate o no un aneurisma no reventado, controlar la presión sanguínea y dejar de fumar son maneras importantes de disminuir el riesgo de que crezca y reviente el aneurisma.
Para determinar cómo lidiar con un aneurisma cerebral no reventado, es importante encontrar un equipo de atención médica que incluya un neurólogo, un neurorradiólogo y un neurocirujano con experiencia en aneurismas y su tratamiento. Con la ayuda de esos expertos, los pacientes podrán considerar cautelosamente sus alternativas y decidir cuál es la mejor para ellos.
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