jueves, 7 de junio de 2012

Museo Reina Sofía

Misión


Arte de la crisis


El programa del Museo Reina Sofía se basa en una redefinición de la función del museo alternativa a los modelos históricos de esta institución. Concebido como un lugar generador de espacios intersticiales de sociabilidad y discusión en la esfera pública, propone modelos de resistencia en una sociedad en la que priman el consumo y la mercancía y en la que la producción se ha fragmentado ocasionando tanto un mapa geopolítico inédito como nuevas clases sociales, relaciones y subjetividades. La creación de narraciones alternativas, de nuevas formas de intermediación y la formación de un espectador activo son las líneas de fuerza del Museo.
El Museo contesta la dinámica centro-periferia y la visión unívoca de la historia del arte. Ésta ha pasado de escribirse como si estuviese constituida por grandes continentes a ser una especie de archipiélago en el que emergen diversas relaciones en una cartografía cambiante. Las otras modernidades, antes subalternas, alcanzan aquí su dimensión más compleja, y artistas antes considerados derivativos o secundarios cobran voz, desafiando, gracias a nuevos vínculos de solidaridad entre el intelectual y el resto de colectivos, las reglas establecidas desde el mundo europeo occidental.
La colección del Museo se basa en la creación de narraciones entrecruzadas que toman forma en el archivo. La autonomía estética queda diluida al incluir en el mismo nivel documentos, obras, libros, revistas o fotografías, un gesto del que nacen narraciones alternativas que nos devuelven conocimiento, experiencia estética y la posibilidad de aprehender un momento histórico. Se trata de la constitución de un archivo de archivos que da al otro voz y capacidad para archivar, repensar y narrar su propia historia. Frente a la acumulación capitalista, en este modelo, el que recibe las historias es sin duda más rico, pero el que las cede no es más pobre. La escritura de la historia parte así desde abajo y desvincula memoria y propiedad.
Desde el Museo se propone un concepto educativo que elimine jerarquías y muestre la facultad reactivadora de la cultura desde la convicción de la capacidad de cada uno de nosotros para redescubrir y redefinir el saber. La obra de arte constituye un territorio común para el artista y el espectador que facilita la relación con los demás y con un entorno que no percibimos como ajeno. Hace que nos veamos a la vez como sujetos y objetos de la percepción de los demás, creando espacios de sociabilidad nuevos y liberadores. Asimismo, el Museo se constituye como espacio de debate e investigación a través de seminarios y programas universitarios nacidos de la interrelación, no mediada ni jerarquizada, entre la educación y el resto de las actividades –exposiciones, colección, programas públicos– de este Museo.

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