domingo, 17 de junio de 2012

FUEGO EN SIRIA (I)


Ibrahim al-Amin Al-Ajbar (edición en lengua inglesa)*

 En Siria y en la región en su conjunto estamos asistiendo a los preparativos para una fase que puede describirse como crítica. Los contextos internacionales y regionales revelan la gravedad de la próxima batalla no sólo en Siria sino en todos los países de Bilad al-Sham(Levante), extendiéndose a los demás países árabes y a toda la región.
Los países del Golfo están en estado de alerta máxima por las informaciones relativas a [que puedan producirse] posibles ataques violentos en el contexto de la crisis siria. Están en alerta porque los gobernantes de esos países saben lo que están haciendo, sobre todo tras haber proclamado que la que afrontan es una lucha existencial.
Las informaciones sobre el terreno y en los medios de comunicación indican un aumento perceptible del número de combatientes árabes procedentes de países del Golfo que se están uniendo al combate contra el gobierno sirio y en su suelo.
Turquía se ha abandonado a su suerte para responder a la pregunta estratégica: ¿vamos a involucrarnos en el sangriento juego que empantana a Siria y estamos dispuestos a pagar los costes?
Aunque a todas las partes les resulta difícil contemplar cualquier tipo de solución política, todas están dispuestas a revelar acuerdos prácticos de fondo para que una nueva fase de violencia cambie la situación sobre el terreno. Cada una espera que la balanza de poder se incline a su favor y utilizarlo en las negociaciones que se esperan para un momento posterior.
La misión de Kofi Annan ha terminado, principalmente porque no hay consenso para apoyarla. Al contrario, la misión ha sido una oportunidad para que los adversarios del régimen sirio, sea la oposición o las potencias extranjeras, recuperen el aliento después de la última oleada de esfuerzos diplomáticos y enfrentamientos sobre el terreno que inclinaron la balanza en la dirección del régimen.
Los que se oponen a Siria han hecho un esfuerzo para unir a la oposición. Ha sido difícil por muchas razones. Así que han comenzado a trabajar en hacer que la oposición opere en una dirección común. Las potencias extranjeras como Turquía, los países del Golfo, Europa, Estados Unidos, e incluso Israel se harán cargo de los asuntos prácticos.
Al no haber podido atraer a grupos de diplomáticos y militares leales al régimen hacia el otro lado han decidido expulsar a todos los diplomáticos sirios. También se han llevado a cabo ataques militares de seguridad contra ciertos oficiales del ejército sirio a fin de hacerles saber los peligros que implica seguir siendo leales al régimen.
Ello se ha llevado a cabo conjuntamente con una campaña centrada en difundir rumores con el objetivo, como siempre, de sembrar una atmósfera de duda y desconfianza. Fue por eso que decidieron prohibir que el régimen respondiera ni siquiera a través de los medios de comunicación intentando prohibir las transmisiones vía satélite de los canales sirios y preparándose para interrumpir sus señales incluso dentro de Siria.
En el ámbito de la seguridad, se está trabajando muy rápido para crear las zonas de apoyo requeridas por los grupos armados sirios. En las últimas semanas, la frontera con Turquía se ha convertido efectivamente en un campo de entrenamiento militar para combatientes sirios.
Algunos opositores al régimen hablan de oficiales turcos que están entrenando a fuerzas sirias en avanzadas armas anti-tanque y antiaéreas. También llevan a cabo tareas de logística para coordinar el trabajo de los grupos armados y capacitarlos en técnicas de comunicación modernas.
Mientras tanto, algunos países del Golfo han aumentado su apoyo financiero a un nivel sin precedentes. Están financiando la compra de diferentes armas, proporcionando pagas para el reclutamiento de más soldados, reclutando jóvenes sirios en Turquía, Iraq y Líbano, además de seguir con la abierta campaña mediática contra el régimen hasta nuevo aviso.
En Líbano, las iniciativas para proporcionar el necesario apoyo político y popular a la oposición siria se encuentran en este momento en la fase de preparación práctica. Los saudíes, a través de grupos salafistas y de los partidarios del Movimiento Futuro, algunos de los cuales son empleados de departamentos civiles y militares del Estado libanés, han tomado varias medidas en esa dirección. Son los que han ejecutado parte del plan para controlar amplias zonas del norte.
En estos momentos, se podría afirmar que los saudíes han conseguido a través de sus partidarios tener derecho a veto en cualquier acción política, de seguridad, o de cualquier otro tipo en la región norte de Líbano. En la práctica, tal veto significa restringir los movimientos del ejército libanés, obstruir su labor de inteligencia, advertir a sus dirigentes que controlar a los opositores sirios podría ser considerado como un acto agresivo.
Ello supone ampliar la distribución de los grupos armados libaneses y sirios en la ciudad de Trípoli y en una parte sustancial de Akkar. Han creado asimismo una situación sectaria hostil para aumentar las tensiones en la calle. Esto se está haciendo señalando a los alauíes de esas zonas, y aunque signifique una guerra amplia y abierta.
En el norte de la Bekaa, continúan los preparativos sobre el terreno con grupos de simpatizantes que transportan armas a las montañas de Ersal, convertidas en bases abiertas para los combatientes sirios y sus partidarios libaneses, con cobertura política e incluso de seguridad.
El indicador más claro ha sido las declaraciones del alcalde del municipio de Ersal, Ali Huyairi, quien han hecho un llamamiento para que la gente de su pueblo se arme y haga frente a las fuerzas de seguridad del Estado. Los registros de las investigaciones a los detenidos por transportar y hacer contrabando de armas y explosivos en el área han demostrado que hay en marcha un plan avanzado. Los materiales confiscados revelan un complot que podría destruir pueblos enteros o barrios urbanos.
Mientras tanto, los grupos armados sirios están activos a lo largo de una línea que une los alrededores de Damasco y Homs con la frontera oriental de Líbano. Se están enfrentando a la gente de esas regiones con el pretexto de que Hizbolá se ha desplegado en la zona para apoyar al ejército regular sirio.
Cabe señalar que en las áreas bajo influencia de Hizbolá no se ha impedido el transporte de miembros heridos de la oposición siria a través de estos puntos de la frontera a los hospitales del Norte.
También se está produciendo un aumento de las provocaciones sectarias en la franja de aldeas a lo largo de la frontera con Siria, cuyas poblaciones son una mezcla de sectas.
Parece que quienes controlan esos grupos han previsto una hora cero. Por otro lado, el régimen está preparado para hacer frente a lo inevitable… Así pues, ¿qué va a pasar?
* Traducción para Rebelión de Loles Oliván

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