martes, 8 de mayo de 2012

Vive el momento presente…o déjate fluir.


Todos hemos escuchado una y otra vez el cliché “Vive el
momento presente”, o “déjate fluir”.
Analicemos esto por un momento, ¿es posible no vivir en el presente? ¿Quién puede, sin la ayuda de la famosa máquina del tiempo, escaparse de este momento?
“Vivir el presente” tiene un significado más trascendente que el que usualmente le damos.
¿Por qué?

Porque “vivir el presente” significa haber conquistado el pensamiento. El pensamiento es el que nos lleva del pasado al futuro, y aunque estemos en el presente, el pensamiento se escapa.
Eso significa que nuestra principal meta debería ser “vivir el presente” dentro del contexto de lo que realmente significa.
Cuando el presente es tu amigo, automáticamente estarás alineado, unificado y “dejándote fluir”.
Si esto es cierto y los resultados son tan beneficiosos, ¿cómo es que la mayoría de las personas no hacen del momento presente sus aliados? ¿Por que la lucha y la resistencia?
La respuesta está en la mente.
La mente nunca está alineada con el presente porque es su naturaleza el moverse; nos mueve hacia el pasado para encontrar
nuestra identidad, y hacia el futuro en busca de la felicidad. El miedo, la ansiedad, las falsas expectativas, el arrepentimiento, el sentido de culpa, la rabia, todas son tendencias naturales del movimiento mental, del pensamiento.
Es el pensamiento el que nos convence que un momento futuro es más importante que el presente… a pesar de que el momento futuro nunca llega, sino como otro presente.
El pensamiento no te permite nunca estar aquí y ahora, porque siempre te mantiene ocupado tratando de llegar a otro lugar.
Cuando esto ocurre, el presente es considerado y tratado como un obstáculo que debemos trascender. Aquí es donde la impaciencia, la frustración y el estrés se apoderan de nosotros.
La vida, que siempre ocurre en el ahora, es vista como un problema, y como estamos convencidos que debemos luchar y sufrir para obtener lo que deseamos, el problema o la lucha deben ser solucionados antes de poder alcanzar la felicidad y la satisfacción y realmente comenzar a vivir… o al menos eso es lo que creemos…
Así entramos en un círculo vicioso: por cada problema que resolvamos, uno nuevo aparecerá. De tal forma que, en tanto continuemos viendo el momento presente como un obstáculo, nunca seremos felices ni terminarán nuestros problemas.
Cuando tratas tu momento presente como un enemigo, cuando odias lo que haces, te quejas de todo lo que te ocurre y hasta maldices lo que te ha ocurrido, estás peleándote con “lo que es”.
Estás haciendo de la vida tu enemiga, y la vida parece responder:
“Si quieres pelear, voy a mostrarte lo que es una verdadera pelea”.
La pregunta que deberías hacerte permanentemente es ¿cómo puedo relacionarme armónicamente con mi momento presente?
En el momento en que te hagas consciente de tu relación con el presente y la corrijas aceptando “lo que es”, te verás liberado de una gran carga.
Con la observación y la consciencia viene el poder de elegir – elegir aceptar el momento presente y hacerlo tu amigo.
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